Por qué las clientas lo piden
Las extensiones no son para todo el mundo. Hay quien no tolera el adhesivo, quien no quiere volver cada tres semanas al relleno y quien simplemente quiere una mirada despierta sin complicarse.
El laminado eleva la pestaña propia desde la raíz y la fija en esa forma. Después se tiñe. El ojo se ve más abierto sin un solo pelo ajeno.
La clienta se levanta arreglada. Ese es exactamente el argumento con el que este tratamiento se vende en cabina.







