De qué se trata
El masaje bucal se diferencia de otros tratamientos faciales en que una parte del trabajo ocurre dentro de la boca.
Ahí está la musculatura masticatoria, que se tensa con el estrés y con el apretamiento nocturno de los dientes. Es justo esa tensión la que tira del tercio inferior del rostro hacia abajo.
Cuando se libera, la línea de la mandíbula se ve más nítida y los pómulos más llenos. Y eso se aprecia ya en la primera sesión.







