De qué se trata
El masaje tailandés tradicional trabaja con presión a lo largo de las llamadas líneas energéticas y con estiramientos pasivos. El cliente sigue vestido y no se usa aceite.
En vez de amasar, el terapeuta lleva el cuerpo a posiciones que sueltan la tensión y mejoran la movilidad.
Por eso lo eligen personas que pasan muchas horas sentadas o que hacen deporte, y hombres que nunca se decidirían por un masaje con aceite.







